El 19 de julio de 2024, nuestra clienta llevó su vehículo a una cadena nacional de servicios de automoción para que le arreglaran los frenos. Después de que le dijeran que su coche estaba acabado, salió del taller, sólo para sentir un temblor e inestabilidad inmediatos. Al cabo de unos minutos, cuando circulaba a unos 50 km/h, el neumático delantero del acompañante se desprendió por completo y el coche cayó al suelo. Los empleados del centro de servicio se apresuraron, volvieron a colocar la rueda y devolvieron el coche al taller.

El incidente dejó a nuestro cliente con un fuerte dolor lumbar y cefaleas. El diagnóstico por imagen reveló un disco lumbar desplazado en L4-5. A pesar de los cuidados conservadores, su estado evolucionó y requirió múltiples intervenciones invasivas, como inyecciones de esteroides epidurales transforaminales lumbares bilaterales, descompresión discal con plasma y, finalmente, una fusión lumbar transforaminal en junio de 2025. Sigue viviendo con dolor y limitaciones duraderas.

Nuestro bufete construyó un caso sólido reuniendo documentación médica completa y esbozando la conexión entre el trabajo de reparación negligente y las lesiones medulares de nuestra clienta. Preparamos un completo paquete de demanda que detallaba su historial médico, procedimientos y necesidades futuras de cuidados.

Aunque la defensa mantuvo inicialmente una evaluación irrazonablemente baja, llevamos el asunto a mediación y dejamos claros los importantes riesgos a los que se enfrentaba la empresa si un jurado llegaba a conocer del caso. El 18 de agosto de 2025, tras largas negociaciones, el caso se resolvió por 900.000 dólares.

Este extraordinario resultado se consiguió gracias a una cuidadosa preparación, una negociación agresiva y una presión estratégica que obligaron a la aseguradora a reconocer el alcance total de las lesiones de nuestro cliente y la gravedad de la negligencia del taller de reparaciones.